El resultado de hoy no deja lugar a dudas: Bar Avenida 1-8 Proyel Duero. Fuimos imparables en ataque y nos impusimos con un dos goles de Sete, dos de Perico, uno de Edu, uno de Blas, uno de Luis Pintor y otro de Bartolo... Ejem...
Ya en serio, comienza la crónica de un partido en el que nos impusimos pese a los elementos. La mañana empezó pasada por agua, y encima nosotros nos empapamos gracias a algo tan español como que el encargado del campo se había quedado dormido y no pudimos entrar hasta las 9:15. No hay nada para hacer piña en un equipo como mojarse todos juntos. ¿Quién necesita concentraciones con esto?
Además, las condiciones se alejaban de los cuidados que requiere un equipo de nuestra categoría: a la espera bajo la lluvia no sólo se le sumó que tuvimos que recuperar una camiseta de hace cuatrocientos cincuenta y ocho años para no coincidir con el equipo local, sino que además nos hacinaron en un vestuario 2x2 que hacía grande al más pequeño de los zulos. Hoy estoy poético, inspirado por unas botas aerodinámicas que os enseñaré el próximo jueves.
Sobre el partido hay bastantes cositas que contar. Lo primero, los goles de verdad: 5 marcados por Rubio (que hoy estará insoportablemente subidito), 2 de Rubén y uno de Sete. Pero empecemos por el principio: la alineación fue de circunstancias motivada por las infinitas ausencias que sufrimos por viajes, lesiones y causas varias. Eso, junto al no-calentamiento y a la lluvia hizo que saliésemos bastante dormidos.
Pese a todo, el rival, con todo el respeto, tampoco era el mejor equipo del mundo, y poco a poco pudimos desarrollar nuestro fútbol. En la primera parte nos impusimos por 0-3, destacando las internadas en profundidad de Luis Pintor (que hoy sale en la foto con este posado claramente no forzado). Poco más hay que decir de los primeros 45 minutos, la empanada en el equipo era general.En el segundo tiempo Bar Avenida nos regaló dos momentos extraños: un golazo de chilena de su delantero, en el que el balón entró agónicamente a 2 km/h; y una autoexpulsión de su delantero centro, que se fue del campo llamándole maricón a uno de sus compañeros y reventando un cubo de basura a patadas.
Y, por fin, dediquemos unas palabras bonitas a los goleadores del día. Rubio los marcó de todos los colores, incluyendo un córner de cabeza que sacó Toño. No se había visto un saque de esquina semejante desde que Pantic dejó el fútbol. Rubén también marcó dos buenos goles, aunque en uno de ellos destacaremos mi papel para que no se le suba a la cabeza. Por último, Sete marcó un penal después de haber fallado los 35 anteriores.En conclusión, ganamos 1-8 en un partido no demasiado brillante pero con mucho mérito por no haber dejado escapar los tres puntos. El lunes o el martes subiré la clasificación, y el jueves os enseñaré el nuevo modelo aerodinámico de botas que fue presentado al comienzo del encuentro.

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